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martes, 20 de septiembre de 2011

1. Hola Madre


Las calles oscuras de aquella ciudad jamas habían estado tan vacías, por lo menos no cuando ella estuvo allí.  miraba tranquila cada tramo de oscuridad a su alrededor, a fin de cuentas sus agresores no la iban a soltar tan fácilmente. Sus fríos brazos ya estaban morados por la fuerza de aquellos que la sostenían , a los que en algún momento llamo amigos-sonrió al recordad esos días-se mantuvo callada, igual ya sabia hacia donde la llevaban ¿para que tanta seguridad? ¡claro, que se resistiría! -otra sonrisa, esta vez maliciosa -Su cabello enmarañado y salvaje-mente tratado caía sobre su cara,aunque ante sus ojos este no era castaño oscuro sino negro ¡bueno la oscuridad disfraza a los suyos!.

-¿como has estado vladimir ? lo ultimo que supe de ti fue que te casaste e de felicitarte si el rumor es cierto.
-hem... - el muchacho de cabellos negros y ojos color miel miro desconcertado a su compañero y después de unos segundos suspiro con una sonrisa -No me quejo Amahry, mi esposa es fue compañera tuya, aunque no le emociona volver a verte...¡lo siento, párese no le caías bien!
-No la culpo, fue poca la gente a quien le simpatice - giro a mirar al otro joven - ¡pero Pedro como es  que no te reconocí antes! lamento mucho lo de tu madre..era una gran mujer -dijo con pesar la joven.

Pedro la miro aun mas sorprendido y sonrió disimuladamente, ya veía  él que aquella niña de cabello castaño oscuro,delgada y de ojos verdes no los había olvidado a pesar de tiempo transcurrido.Ella miraba al joven con ojo clínico,sus cabello cobrizo y sus ojos cafés lo habían ver adorable ¡sigue igual, aunque tiene mejor cuerpo!sus fracciones  cinceladas la hacían caer en cuenta cuanto tiempo había pasado, ya no era un niño ¡que bello se a puesto !

-Gracias joven Amahry - dijo melodiosamente el joven, mirando al frente - esta usted muy cambiada ,desde cuando tiene tatuajes.
-A bueno tenia que aprovechar que todavía no soy por completo una de ustedes...además se me ven bien ¿o no?
-Se ve usted diferente.

La joven sonrió satisfecha, era eso lo que mas deseaba, el final del camino estaba cada vez mas cerca.La carretera antes recorrida se había trasformado en un elegante camino con piedritas color blanco que brillaban aun cuando la luna no las alumbra. La joven , ahora de 20 años, recordaba con melancolía y fingida nostalgia los días en aquel castillo de enormes murallas ¡si, no eran sus mejores recuerdos! pero aun así extrañaba la atmósfera espeluznante, que gritaba soledad, injusticia,violencia y diversión.
La imagen de una mujer castaña, alta y de cuerpo delicado ¿delicado? con ojos grises con su intimidante mirada ¡su madre! la hizo levantar la mirada del suelo, ahí estaba las grandes murallas y un poco mas allá la enorme puerta con detalles en oro -maldición, esta en problemas-si, después de tanto tiempo vería a su madre, aunque no la quería como tal pero si la odiaba como ninguna.

-!Vladi¡! Pedro¡ creo que tengo hematomas en los brazos...pueden aflojar .
-lo sentimos -disminuyeron su fuerza en el agarre, pero  sin soltarle.

Los largos y oscuros pasillos , iluminados solo por antorchas, era todo lo que veía la joven ¡y pensar que allí paso su infancia!.Los rostros curiosos de varios por no decir decenas de ¿personas? aparecieron en los salones y a mitad de los pasillos, todos y cada uno mirando con recelo a la joven capturada, algunas miradas eran de nostalgia ¡muy pocas, en verdad! de sus compañeros de juego hacia ya tantos años.
Pronto se encontraba de pie frente otra enorme puerta, bien conocida por ella, soltó un bufido incomodo al percibir el olor de las personas adentro. ¡que asco!. sus captores la soltaron lentamente, mirándola con detenimiento al mínimo movimiento para volver a capturarla.

-Gracias chicos.
-No diremos que fue un placer.
-Pero que dices vladimir, por fin pudiste capturarme...cuando eramos niños no podías.
-Si bueno, hemos cambiado.
-es una pena - miro hacia el piso allí seguía su dibujo, hecho cuando niña.
-Adiós Mi leidy.
-!Killer¡ es ahora mi nombre ... todos me conocen así Pedro.
-Para nosotros siempre seras Amahry...la pequeña y traviesa Amahry. -la castaña sonrió, recordando aquellos días.
-Suerte - dijeron los dos al retirarse.
-Adiós.

Tomo una gran bocanada de aire ¡ todavía lo necesita! y puso firme las manos sobre el pomo de la puerta, empujando levemente y entrando con paso casi felino al enorme cuarto ...a enfrentar su destino.

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